martes, 25 de noviembre de 2008

Nadie se había dado cuenta, nadie había prestado atención, pero como siempre, lo esencial de la cuestión había sido decidido antes de que empezase la Historia y, para entonces, ya era tarde.

Habrían de pasar muchos meses de miradas y anhelos vanos antes de que Julián y Penélope pudieran estar a solas. Vivían de la casualidad. Se encontraban en los pasillos, se observaban desde extremos opuestos de la mesa, se rozaban en silencio, se sentían en la ausencia.


La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno, bueno... ya veo que no has tardado en poner en marcha tu proyecto sobre pasajes de libros. Creo que en este tema sí que me animaré a participar, así que si te parece bien te mandaré de vez en cuando algún fragmento especial de libros que vaya leyendo. Aunque no se si quedarán mejor en mi proyecto de blog sobre café y actualidad. Ya veremos. Y Mayka... no pierdas el próximo avión!!
Por cierto, ya veo que has elegido un trocito de Zafón en el que también habla de casualidades. Sigue "uniendo" casualidades...