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lunes, 14 de septiembre de 2009

A mí también, como a todo el mundo...

Yo tambián oigo las gotas de lluvia golpear mi cristal...
Yo también siento el primer olor a tierra mojada...
Yo también veo pasar el primer bus que vuelve a la Universidad...
A mí también me pilla la lluvia en chanclas, con pantalón de verano.

A veces me gustaría tanto saber qué lluvia golpea tu cabeza por dentro...
A qué huelen tus miedos...tanto...
A veces quisiera subirme a tus pensamientos y dejar que me llevaran.
A mí a veces tu recuerdo.. también me pilla en chanclas.

¿No sería genial poder hacerse invisible un día y pasear por dentro de las cabezas?
Eso sería realmente extraordinario. Saber qué te hace distinto al de al lado. Porque lo que nos hace distintos es aquéllo que callamos, aquéllo que guardamos en nuestro interior a 7 llaves.. que por mucho que queramos, nunca podemos sacar... pues nos quedaríamos sin identidad. Y es lo que realmente maneja nuestras sonrisas, nuestros abrazamos, nuestras miradas... nuestra bondad.

Saber si de verdad me has perdonado, o luchas en tu interior cada día para conseguirlo. Porque hay decepciones... que quieren ser perdonadas, pero se niegan a ser olvidadas. Y están en tu cabeza... y quiero verlas.

Saber a quién recuerdas por la noche antes de dormir, cuando cierras los ojos... quién besa tus labios.

Saber qué canción te recuerda a mí... cuando vas en el coche, cuando te sientas a ver la lluvia caer, cuando te ríes con ella. Si es que te ríes con ella...

Saber qué admiran de ti, qué opinan de ti, pero no con la cabeza... qué opinan los corazones. Esos siempre mandan (y por eso tú no olvidas).

Qué ilusiones tienes, con qué se eriza tu piel, con qué se enjuagan tus ojos y se humedecen tus pestañas... A mí, contigo... cuando eres de verdad.

jueves, 13 de agosto de 2009

Se me derrite la tinta...

Creo que en verano.. se me derrite la tinta.
Parece que el sol me ciega los ojos para leer.. y para escribir.
La playa me deja tan cansada... que la inspiración es una amiga que pasa de largo.
Creo que sólo el frío despierta en mí la nostalgia, me hace hablar en silencio.
Quizás me meto dentro de mí para encontrar calor de refugio ante el frío, y es ahí donde me encuentro, y es ahí donde me escucho... y es entonces cuando me corre por las venas la tinta. Cuando agarro a la inspiración bajo la manta y la estrujo hasta que me escucha, hasta que me entiendo con ella. Quizás sea un trabajo conjunto y sin ella no sea nada.
La nostalgia se ha ido de vacaciones y se ha llevado a la inspiración, y me ha dejado aquí, mojándome los pies bajo mi palmera. Viendo a los niños jugar, con un libro a 30 cm de mí, de esos que lees.. y dejas.. y vuelves a retomar... y vuelves a dejar. Así hasta que llega el verano y dices.. de ésta no pasas.
Aunque lo miras mal, recelosa de que tanta espera no valga la pena... algo así pasa con la vida muchas veces.
Y algo así pasa con el verano... algunas veces.
Lo miras mal, recelosa de que tanta espera no valga la pena.

Pero hoy no me quedo aquí, mojándome los pies, mirando como juegan los niños.
Hoy me doy un capuzón, me tiro de cabeza, me gusta la primera impresión, cuando el agua está helada.. hasta que te acostumbras. Igual que pasa con las verdades verdaderas, que te dejan helada, pero siempre las agradeces.
Hoy ando descalza por el césped, porque te transmite una energía especial, lo vi en Pretty Woman. Y siempre que estoy en el césped me descalzo.
Hoy miro al cielo y simplemente... no pienso, porque es verano.
Porque puedo irme a la playa a andar, o quedarme en el sofá.
Porque puedo ver a los niños jugar o jugar con mis amigos.
Porque puedo jugar a los juegos que ya sé, o aprender a jugar a las cartas.
Porque mi despertador no suena por las mañanas...
Porque no pienso, porque es verano.

Y no va a pasar de largo.

domingo, 8 de marzo de 2009

Un Carnaval Veneciano...



Se levantó sobresaltada,
se echó la mano al pecho para escuchar su corazón.
Había soñado que éste, sintiéndose inútil y olvidado, había hecho su atillo y se había bajado a buscar un lugar mejor. Había crecido demasiado mimado, acostumbrado a ser el protagonista de todo lo que acontecía... no asimilaba ser un juguete roto.
Tras unos segundos... lo escuchó latir de nuevo.
-Menos mal-pensó
La muchacha se levantó y corrió a mirarse al espejo.
Sabía a lo que se enfrentaba, no hay nada más duro que mirarse a los ojos a una misma.
Y lo que había imaginado era la cruda realidad.. ni rastro de la niña, de la eterna enamorada.
-Mejor, no quiero que veas esto... -dijo en voz alta
La máscara de carnaval veneciano que la vida le había puesto por delante la tapaba completamente,
-No podría ser de otra manera.. no soy yo, es mi máscara
Después echó un vistazo a su traje, no le sentaba tan mal como siempre había pensado. Y aunque sabía que ése no era su patrón, decidió dejárselo puesto.. sólo un poco más. O puede que hasta que este carnaval acabe.
Si ella era el motivo de casi todo lo que le ocurriese... no debía dar la espalda a ese carnaval que había llegado a su vida.
-Nunca había vivido un carnaval venciano... lo tienes que vivir.
Vivir lo que la vida le pusiera por delante era su lema, lo único de lo que se arrepentía en su vida.. era de lo que no había vivido, y odiaba esa sensación.
VIVIR, VIVIR, VIVIR
Así que cogió su pincel biselado, retocó su máscara veneciana de brillantina y lentejuelas rojas y violetas... y salió por la puerta.
Y sí, dejó a su corazón en casa.