
Los años pasan... y las personas cambian.
No, no cambian.
Lo cierto es que las personas no terminan de cambiar, aunque cambien de peinado, aunque cambien de barrio, aunque cambien de ingresos, aunque cambien de carrera, aunque cambien de amigos.. La esencia se mantiene ahí, pura, intacta e inalterable. Es esa parte de nosotros que es dura como una roca, que no podemos tapar, que no podemos disfrazar, y de la que nunca debemos renegar.
Sin embargo, todos vivimos intentando cambiar algo de nosotros mismos. Queremos ser más responsables, más organizados, más sociables, menos egoístas. Cada nuevo año aparecen mil propósitos... que no siempre se llegan a cumplir.
Deberíamos alegrarnos de no cumplirlos??
Quizás en estos tiempos que corren, sea mejor quedarse como se está, y pedir por favor... no cambiar nunca. Porque este mundo, y su largo recorrido por él... tiende a corrompernos en vez de completarnos.
Así que... debo sonreir y emocionarme al ver que quienes compartieron conmigo los sueños más locos de inocente, y no tan inocente, adolescencia... siguen igual.
Que me encanta tu manera de mirar de reojo cuando algo no te cuadra...
Que me encanta tu manera de retirarte el pelo de la cara...
Que me encanta tu voz...esa que se mete en los oídos y hace que los secretos sean a gritos...
Y sobre todo me encanta ver que estás ahí, con la cabeza bien amueblada, y todavía con espacio para tus sueños.
Al vernos juntas y pensar que seguimos siendo las mismas, pero elevadas a ese exponente que nos diferenciaba y que ha ido aumentando al paso de los años...me pregunto: Y yo?? Cómo era antes?? Sigo siendo la misma?? Que característica que entonces se veía pequeña es hoy enorme??
Lo tengo claro: La atracción por lo complicado me pierde...y me ha perdido. Y no puedo parar de buscar lo que no se ve. No me creo lo que oigo, ni lo que veo, sólo lo que me cuenten tus ojos.
Una vez oí decir:
"Los edificios que tienen historia, SU historia, y se tiran a abajo sin que tiemble el pulso, son irrecuperables. Creando un sentimiento de pérdida irrevocable, como el sentimiento ante la pérdida de una amistad, una amistad forjada con los años, basada en la confianza, apoyada en muchos recuerdos, cuya pérdida... es irrecuperable e IRREMPLAZABLE."
Este tipo de reflexión, que te sorprende un día... (un día que estás escuchando una conferencia de un profesor de Composición de tu carrera) hace que te invada un sentimiento de tristeza enorme, tristeza por uno mismo, por lo inútil que puede ser uno a veces, porque hemos conseguido levantar edificios enormes y llegar a la Luna... pero no somos capaces de ver a veces lo que estamos perdiendo, por muy grande que sea. Podemos dejar escapar algo por no "entenderlo", por orgullo, por malos entendidos, por no ser capaz de "callarse", o por dejar pasar el tiempo.. y sin que nos tiemble el pulso estamos tirando a abajo algo cuya grandeza es tanta...que nuestros ojos no lo pueden ver. Quizás sólo lo valoremos en la distancia, al mirar de lejos, tras el paso de los años, al arrepentirnos.
Así que pienso que...ahora, que aún corre sangre por mis venas, no quiero tirar a abajo aquellos edificios que seguramente...serán IREEMPLAZABLES.
Y después de esta declaración de principios...seguiré estudiando ;)
1 comentario:
Nuestra memoria es el sentido que damos a los recuerdos. Ella selecciona las huellas del pasado que quiere recordar (por eso es tan importante el recuerdo como el olvido).
Onair, bss
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